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Cuando una empresa decide embarcarse en la automatización de sus procesos intralogísticos, lo primero que debe hacer es dimensionar bien sus necesidades y, por tanto, el alcance del proyecto. Los avances tecnológicos permiten que un almacén completo de grandes dimensiones funcione de manera autónoma, pero una instalación de este tipo quizás no sea la mejor opción para un espacio más pequeño. En estos casos, la tecnología también tiene la solución: los vehículos de guiado automático o AGV

Entre la automatización completa y el almacén tradicional de funcionamiento manual, hay un término medio, la semiautomatización o automatización parcial, que combina las ventajas de ambas formas de trabajar. Se trata de una alternativa muy interesante, sobre todo, para las pequeñas y medianas empresas (pymes), que no pueden permitirse el coste de abordar un proyecto complejo de automatización, pero necesitan optimizar recursos y ganar eficiencia para mantenerse competitivas

Eso es lo que aportan los AGV, grandes aliados para la optimización de los flujos internos de materiales. Su instalación es sencilla y, lo más interesante, se integran a la perfección en soluciones intralogísticas diseñadas a la medida de cada empresa. Además, gracias a sus sistemas de guiado y de seguridad integrados, comparten sin riesgos el espacio de trabajo con los humanos, lo que hace posible una colaboración eficaz entre personas y máquinas

Otra gran ventaja de los AGV es que se adaptan con facilidad al volumen de actividad del momento, en función de las fluctuaciones de la cadena de suministro, y a cambios eventuales en el tipo de trabajo a realizar. Todo ello es controlable de manera sencilla mediante aplicaciones informáticas integrables en el sistema de gestión de almacén (SGA) de cada compañía. Obviamente, contar con un proveedor de la tecnología más adecuada para cada entorno resulta fundamental. Una comunicación eficaz entre los diferentes elementos que componen la solución instalada en el almacén va a permitir optimizar su rendimiento y, por tanto, sacar el máximo provecho a la operativa intralogística. 

¿Qué beneficios aportan los AGV?  

Los AGV son útiles en cualquier sector industrial de producción de bienes de consumo: automoción, farmacia, cosmética, alimentación, moda, electrónica, etc. Entre los beneficios que aportan, se encuentran: 

  • Flexibilidad en el grado de automatización, escalable en función de los flujos de material. 
  • Mejoran la eficiencia en la producción y distribución, y permiten reducir los tiempos de ciclo. 
  • Minimizan los incidentes en el transporte de materiales y mercancías, ya sean daños o errores en las entregas. 
  • Se integran fácilmente, con pocos requisitos en cuanto a infraestructura de tecnologías de la información (IT). 
  • Mejoran la ergonomía y, por tanto, facilitan el trabajo a los operarios y contribuyen a un entorno laboral más amigable. 
  • Funcionan en ambientes hostiles para los humanos (almacenes a temperatura controlada o químicos, por ejemplo), lo que incide en la seguridad laboral.